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sábado, 30 de octubre de 2010



Culminamos nuestra serie sobre los "Hijos de los Beatles", entregándoles un Mix Tape con las canciones que semana a semana fuimos seleccionando. Valotte, Parachute, So Vain y Photograph son sólo algunos de los temas que incluye el Vol. 1 de Desmond y Molly Jones Records. ¡Disfrútenlo!

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domingo, 3 de octubre de 2010

Sean Ono Lennon, el hijo de John




"Extraño todo de mi papá, como se reía, el sonido de su voz, cómo se sentía su piel o cómo me arropaba cuando me iba a acostar. Lo extraño todo", decía Sean, cuando a penas tenía 8 años, y lo seguiría repitiendo hasta ahora, cuando ya está por cumplir los 35. "Recuerdo cuando lo mataron, en ese momento mis recuerdos se congelaron".



La vida de Sean Lennon ha estado marcada por la figura y el legado de su papá. Nació el mismo día que John, pero el destino poco tuvo que ver en esa coincidencia. Según una antigua tradición japonesa, que un niño nazca el mismo día que su padre significa que en el futuro recibirá el mismo talento, suerte y éxito que su progenitor. Yoko Ono, con la asesoría de los médicos que ayudaron a que quedara embarazada, planificaron el parto de Sean, para el mismo día que el cumpleaños de John, de manera de que pudiera cumplirse el designio nipon en el pequeño Sean.



Por lo mismo ambos músicos eligieron el nombre Sean para el recién nacido. Sean es el simil para John en Irlanda, país del que el ex beatle tenía uno que otro ancestro.

La música fue otro legado de la familia. Aunque los primeros años casi ni se notaba en la casa "Habían instrumentos, un par de pianos, guitarras y otras cosas, pero nunca nadie me obligó a tocar nada". Lo que si hacían los Ono Lennon era escuchar música, y lo hacían todo el día. Buddy Holly, Chuck Berry y hasta los Beatles, eran grupos que Sean constantemente escuchaba . Tenía apenas 4 años cuando ya cantaba "With a little help from my friends", su "tema favorito" de la época. En una entrevista Yoko contó el primer acercamiento de Sean con la música. "Cuando Sean tenía 5 años, John lo vio intentar tocar una guitarra y me dijo que esa era muy grande para él, que había que comprarle una más pequeña", poco tiempo después John era asesinado a las afueras de su hotel.

Esa noche Sean esperaba a sus papás dormido de tanto esperarlos. Yoko le contó lo sucedido y le explicó que ya no iban a ver más a John "porque estaba en el cielo", eso dejó tranquilo a Sean, al menos un tiempo.

Pocos meses después de que su papá muriera, Sean fue enviado a Japón a cursar el Kinder. "Al almuerzo, me daban tiburón. Lo odiaba, no me gustaba la comida. Tampoco aprendí mucho el idioma". En menos de un año volvió a New York, donde se quedó hasta los once. Convencido de que Europa le podía otrogar una mejor educación cultural que Norteamérica, Sean convenció a Yoko de la necesidad de ir a estudiar al viejo continente "En ese tiempo era un snob que pensaba que no podía aprender
nada más en los colegios americanos", confesó 10 años después.



Vivió 4 años en Suiza, estudió en un internado y aprendió todo sobre la historia del arte. Pero nunca se acostumbró a sus compañeros "Me invitaban a fiestas, pero yo prefería quedarme en casa". La inadaptación le duró hasta los quince. A esa edad volvió a New York con su madre. Aunque la verdad es que comenzó a vivir solo, en el mismo hotel que Yoko (el Dakota) pero en distintos pisos. "Al principio estábamos todo el día al teléfono, en diez minutos ella era capaz de llamarme unas 8 veces", le contó en los noventas al Dayli Telegraph.

Su retorno a New York fue sinónimo de productividad musical. Si bien había empezado a los cinco años recitando en el album de sus padres y colaborado en un par de ocasiones más, en los albumes de su mamá, Sean recién a los 16 fue reconocido como autor, cuando ayudó a crear la letra de "All i ever wanted", una canción para Lenny Kravitz de 1991.

En 1998 lanzó su primer disco solista "Into the Sun". Aunque la experiencia no fue para nada buena. "Durante la promoción del disco los periodistas estaban más preocupados de preguntarme por mi familia que por mi disco. Eso no me gustó nada", comentó Sean en un show de televisión.

Pese a eso, "beautiful boy" sacó su segundo disco al año siguiente de la opera prima. Por ese tiempo estaba obsesionado con Brian Wilson "Al despertarme tenía que escuchar Smiley Smile o Pet Sounds, era una fuenta de inspiración. Smiley Smile es como el Sgt Peppers de los Beatles", comentó Sean durante la promoción de sus dos primeros discos.



Friendly Fire, su tercer trabajo de estudio, tardó 7 años en ver la luz y aunque Yoko Ono pensó que sonaba "demasiado mainstream", el album fue uno de los más alabados por la crítica ese año. Estuvo entre las listas de mejores discos del 2006. Quizás por eso las comparaciones con su padre fueron más y más. "Ya no siento presión por eso, me di cuenta de que no voy a ser el único artista que no va a ser ni tan famoso, ni tan exitoso como mi papá. Hay miles de cantantes que no son tan
buenos como él. Las comparaciones no me van a detener de hacer música".



Las 5 mejores canciones de Sean

1.- Home




2.- Happiness




3.- Dead Meat




4.- Parachute




5.- Friendly Fire



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domingo, 26 de septiembre de 2010

Zak Starkey, baterista con poca ayuda de su padre

En 1996, Zak Starkey recibió el llamado más importante de su carrera. Al teléfono estaba Pete Townshend y le proponía algo que sólo imaginaba en sueños: ser el baterista oficial de The Who. Desde ahí, no se movería del sillín detrás de los malabarismos de Roger Daltrey con el micrófono y de los saltos de Townshend con sus brazadas sobre la guitarra.

Es que el primogénito de Ringo Starr, nacido en plena beatlemanía el 13 de septiembre de 1965, llegó increíblemente a tomar las baquetas y golpear los tambores no porque se inspirara en su padre, lejos el baterista más famoso del mundo. La afición venía de su padrino: Keith Moon, el genial pero hiperventilado baterista de The Who. De hecho, es Moon el que le regala su primera kit de batería pasado los 10 años.

A esa edad Zak algo ya había probado en su casa, tocando Back in the USSR, aunque Ringo nunca vio con buenos ojos que aprendiera, de hecho tras una primera lección, le dijo que de ahí en adelante aprendiera solo pues él no quería que se dedicara a la música, prefería “un ingeniero, abogado”.

Desde entonces, el joven Zak fraguó una personalidad distante y rebelde. Pasaba en casa de su tío Keith Moon hablando de batería (hasta que éste murió en 1978) y comenzaba a reemplazar las clases en el colegio para ir tocar con sus primeras bandas, siempre a escondidas de Ringo. Pero a los 16 años la verdad quedó al descubierto y, con mano dura, Ringo lo echó de casa.

Pasaron pocos años para que se abuenaran, para entonces Zak ya era un reconocido baterista en la escena under londinense y era padre de un hijo (si, Ringo fue el primer “abuelo” Beatle). Había formado parte del regreso de Spencer Davis Group y había formado una banda con el hijo de Pete Townshend (Simon), además de ser el baterista del disco solista de Adrian Smith de Iron Maiden.

Así llegó a los 90 y así llegó el glorioso llamado de Townshend para reemplazar nada menos que a su maestro y modelo a seguir, Keith Moon. Con ello, llegó el reconocimiento mundial, al punto de que los integrantes dijeron que era el mejor baterista que la banda tenía desde Keith Moon. Sus rápidos movimientos, su estilo personal y su fuerza para golpear lo consolidaron en cada concierto.

La beatlefilia y necesidad de un nuevo baterista hizo que Noel Gallagher le pidiera ingresar a Oasis. Nunca como baterista oficial, Zak participó en la grabación de los discos Don’t Believe The Truth y Dig out your soul y entre 2006 y 2008 hizo la gira mundial (que incluyó a Chile) junto a ellos. Algo que hizo que sólo participara en una sola canción del disco Endless Wire de The Who.

Luego no aguantó más a los plomos de los hermanos Gallagher y volvió a The Who, quienes sufrieron la triste muerte del bajista John Entwistle.

Así sigue junto a The Who y colaborando con figuras de la talla de Paul Weller y también acompañando a su padre en algunas presentaciones. Y ahí, detrás de ellos, sus rápidos movimientos, sus platillos siempre flameando, con su cabeza gacha, el ceño fruncido y siempre en silencio, le dan el sello único y propio de ser el buen baterista Zak Starkey y no sólo ser “el hijo de Ringo Starr”.

Las mejores 5 colaboraciones de Zak:

1. The Who. Live At SuperBowl

2. The Who & Noel Gallagher. We Won't Get Fooled Again

3. Oasis. The Importance of Being Idle

4. Roger Daltrey, Zak Starkey, Simon Townshend. Let it be

5. Ringo Starr, John Entwistle, Billy Preston, Zak Starkey. Photograph

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martes, 14 de septiembre de 2010

Here comes Dhani, the son




Dhani a penas tenía seis años cuando se dio cuenta de la carga que llevaba sobre sus hombros. Incluso a esa edad, el estigma Beatle podía sentirse. En el colegio los niños cantaban incesantemente "Yellow Subamrine", Dhani hablaba y sus compañeros respondían con "We all live in a yellow submarine". "Recuerdo haber llegado del colegio y haberle dicho a papá ¿por qué no me dijiste que eras uno de los Beatles?", dice.

Pero ser hijo de un fab no iba del todo mal. A principios de los ochenta ya tocaba batería con su "tío Ringo" o escuchaba a "Eric" Clapton cantar alguna de las canciones de moda. "Ellos siempre fueron mis tíos divertidos, los músicos, los que se la pasaban en mi casa tocando con mi papá. Pero fue el día que me di cuenta que mi papá era un Beatle que toqué la guitarra por primera vez". Ese día George lo llevó al estudio que tenía en la casa y tocó con él un par de canciones, desde esa vez Dhani nunca más paró de hacer música.





Aunque las clases y el colegio lo alejaron momentaneamente de ella. Después de haber pasado la mayor parte de su enseñanza en Londres, Dhani eligió a la Universidad norteamericana de Brown para continuar sus estudios, de donde, con 23 años se graduó de diseñador gráfico. "Un día mi papá me dijo ¿Que hacía yo cuando tenía tu edad? Ah, claro, estaba grabando Sgt Pepper. Después de eso no podía decir nada", recuerda Dhani en una entrevista televisiva.

George, Olivia y Dhani eran la familia Beatle más reservada. No realizaban muchas apariciones públicas y mantenían un perfil bajo, dentro de lo posible. Por eso Dhani creció llevando una vida bastante privada, llena de millones y rodeado de la realeza del pop y rock de todos los tiempos.

Es durante la enfermedad de George que el perfil de Dhani se torna más público. Una que otra vez conversa con los medios de prensa y entre el 2001 y el 2002 junto con Jeff Lyne, ayuda a su papá con la producción del que sería su disco póstumo, "Brainwashed". Ese mismo año, durante el "Concert for George" el mundo entero puede notar el parecido con George "con Dhani en el escenario, parece que George se mantuvo joven mientras el resto envejeció", fueron las palabras que según Paul McCartney, dijo Olivia Arias.




Desde ahí nunca más dejó de vincularse a la música. Ha colaborado con Jacob Dylan, Wu Tang Clan Rooney, entre otros. En el 2006 formó la banda "Thenewno2", con el que editó un disco. También ayudó a que se creara The Beatles Rock Band y este año retomó su guitarra y creó el grupo "Fistful of Mercy", junto a Ben Harper y Joseph Arthur. "No me interesa la fama, además creo que me falta mucho para llegar a eso con música. Lo bueno es que esa no es una de mis motivaciones", asegura.



A continuación sus cinco mejores temas y colaboraciones.

1.- Another John Doe



2.- So Vain



3.- Fistful of Mercy



4.- In Vain or True



5.- Crazy Tuesday




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martes, 7 de septiembre de 2010

Hey Julian Lennon, el hijo beatle

(* Con esto abrimos una serie con artículos sobre los hijos de cada uno de los Beatles)

Julian Lennon más que hijo de John Lennon, fue hijo de la locura de la beatlemanía, con todas lo malo y bueno que ello le trajo a su vida.

Nacido en Liverpool el 8 de abril de 1963 con el nombre de Julian Charles Lennon Powell, su existencia fue por largo tiempo escondida para evitar ataques o una peligrosa frustración de las fans de los Beatles. Esta fue una idea de su propio padrino, el manager Brian Epstein… Una vez reconocido y enfrentado al mundo, sus apariciones fue ron muy secundarias.

Por los avatares de la fama, Julian nunca estuvo muy próximo a su padre. Pero lo peor, era que cuando estaban juntos, según él cuenta, todos los traumas infantiles de John caían sobre él. Es así como el pequeño Julian (llamado así en honor a Julia, la madre de John) era constantemente retado por John al reír o querer jugar con él. Esa culpabilidad por estar feliz fue algo que pesó hasta la adolescencia sobre él.

Pero esa lejaníay muro que los separaba no impidió que su presencia inspirara 3 grandes canciones: Lucy in the sky with diamonds (gracias a un dibujo que le mostró a John sobre su amiga del colegio volando en el cielo), Good night (un tierno arrumaco) y, claro, Hey Jude, canción que Paul Mccartney escribió como consolación a Julian tras la separación de John con Cynthia Powell, su madre.

El niño creció, John se encerró con Yoko y las reuniones con su hijo se hicieron cada vez más esporádicas. Una de ellas, eso sí, se plasmó en la canción Ya Ya del disco Walls and Bridges del año 74. Ahí Julian de 11 años tocó la batería. Ese fue su debut discográfico y su inevitable encuentro con la música.

Con un medio hermano, Sean (con quien tiene muy buenas relaciones en la actualidad), y la muerte de John en 1980 a cuestas (y vaya que peso), Julian salió al mundo con un disco que sorprendió y por el cual obtuvo una nominación a los grammys por mejor debut.

Valotte de 1984 poseía una sonoridad muy beatle, junto a una voz principal increíblemente parecida a su papá y un talento en la composición que entusiasmaba, sobretodo al escuchar los dos top ten que el disco contiene: Valotte y Too late for goodbyes. Este último, todavía un reconcido hits ochentero.

Pero el vuelo no dio para mucho, pues sus dos discos posteriores no repitieron lo hecho en Valotte y Julian, además, cayó en un pozo oscuro de drogas y alcohol, además de comenzar una época muy distante de la figura de su padre. Todo el resentimiento de su niñez y adolescencia, sus distancias y trabas salieron con fuerza de él.

Desde entonces sólo ha habido destellos musicales, además que pasó casi 10 años sin grabar nada. Aún así, Julian forjó un grupo de seguidores que le alcanza para dar conciertos esporádicos en donde recuerda otros hits que han complementado los de su primer disco. El más destacable es Saltwater, donde cuenta nada menos que con el apoyo de George Harrison en la guitarra principal.

Aquellas buenas relaciones con los ex beatles alimentaron un posible reemplazo a su padre durante la época de Anthology. Los tres sobrevivientes de entonces lo rechazaron de plano. No tenía porqué Julian seguir cargando con un peso tan grande, cuando él menos que nadie lo quería.

Hoy Julian, aparte de tocar, produce documentales ecológicos y recolecta por el mundo dibujos de su padre. Es su manera de reconciliarse con él, de acercarse y al fin comprenderlo. Ahora, dice, ya entender porqué se comportó tan distante con él, entiende sus trabas infantiles, pues fueron similares a las que él mismo sufrió.

“Si lo viera entrar por esa puerta, estoy seguro que lo abrazaría y lloraríamos juntos”, dijo hace poco tiempo.

Acá, las cinco mejores canciones de Julian:

1. Valotte

2. Too late for goodbyes

3. Saltwater (con George Harrison)


4. Because

5. Johnny B. Good (con Chuck Berry)



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